CRUZ DE PALO


Esta cruz anunciaba la proximidad del monasterio de Santa Clara a quienes llegaban por el camino del Marrubial, donde estaba entonces el convento de los franciscanos. Se halla a unos 300 m del monasterio, en el cruce vertical de dos caminos.
Sus elementos eran una tosca peana cilíndrica de granito con cruz de palos. La peana es de, aproximadamente, 0,50 m. de alzada por 0,95 m. de diámetro con un orificio redondo en la cara superior para la sujeción del madero de la cruz; la parte que emerge está labrada toscamente y la que se hunde en el suelo, sin labrar.
Claudio recuerda haber visto esta peana en la orilla del camino hasta los años noventa.
La ubicación en este camino y la sobriedad de sus materiales parecen significar que estuviera principalmente dedicada a los frailes franciscanos que a diario recorrían este camino para celebrar la liturgia en el monasterio de Santa Clara. Una monja, la Discreta, oportunamente situada en una ventana del sobreclaustro de la fachada principal, avisaba, cuando el capellán pasaba junto a la Cruzde Palo, para que se dispusieran los ornamentos litúrgicos. La austeridad y pobreza franciscanas se simbolizan en esta cruz, emblema de la orden que profesaron no pocos descendientes de la familia condal de Belalcázar e incluso tomaron como apellido al entrar en religión.
Se cuenta que, años después de la guerra Civil, una noche estuvo detenido durante horas, en este lugar, un coche con sus luces encendidas mientras que los perros del entorno no dejaban de ladrar. A la mañana siguiente se observó que la tierra estaba removida de haberse cavado con herramientas. La gente del pueblo dice que ahí debió permanecer enterrada una parte del tesoro del monasterio, robada durante su ocupación por las milicias y que, esa noche, alguna persona cómplice del robo se apoderó de el.