PERSONAJES HISTORICOS

FRAY JUAN DE LA PUEBLA


Nació el 28 de mayo de 1.453, en Puebla de Alcocer (Badajoz) se llamaba Gutierre II de Sotomayor, hijo de Don Alfonso de Sotomayor (II Señor de Belalcázar, Hinojosa y la Puebla) y de Doña Elvira de Zúñiga.

Cuentan los cronistas que un día, cuando Gutierre se encontraba de cacería en tierras extremeñas, tuvo una visión en la que tras deslumbrantes relámpagos, y fuertes truenos, se oyó una voz que le dijo:" El que no renuncia a las cosas que posee, no puede ser mi discípulo". Decidió renunciar a sus riquezas y dedicarse por completo a la humildad de la vida religiosa. Ingresa como Jerónimo en el Monasterio de Guadalupe de Cáceres. En este monasterio no encontró la pobreza que buscaba y quiso dejar la comunidad Jerónima, para cambiarla por la orden de frailes menores.

Decidió marcharse a Italia, hizo el viaje con Fray Antonio de Santa María, en 1.479. Este mismo año llegaron a Roma, donde solicitó audiencia y fue recibido por Sixto IV. Fray Juan contó su vida al Pontífice y su deseo de ingresar en la Orden Franciscana. El Papa lo remitió al convento de N.P. San Francisco en Roma, para ponerlo a prueba, sirviendo a los demás religiosos. Tras informes muy favorables de toda la comunidad, Sixto IV decidió darle el hábito de San Francisco y también a su compañero Fray Antonio. Fue tan ejemplar su vida, que en Italia llegaron a conocerle con el sobrenombre de El gran Español.

Anduvo Fray Juan por varios conventos italianos, pero donde con más rigor observó la Regla Seráfica fue en el convento de Las Cárceles, en la Umbría Italiana. Ingresó en 1.480 y allí vivió dando ejemplo de pobreza, humildad y comprensión. Pasó mas tarde al convento de san Bartolomé, donde se enteró de la muerte de su madre, Doña, Elvira de Zúñiga (1.483), y de su hermano el Conde Don Gutierre III, en el asalto a Casarabonela (1.484), luchando contra los musulmanes, al servicio de los Reyes Católicos. Sus familiares decidieron que Fray Juan regresara de Italia para dedicarse a la educación y cuidado de su sobrino Alonso II de Sotomayor, que tan sólo contaba dos años de edad. Inocencio VIII, a petición de los Sotomayor-Zuñiga, despachó breve apostólico mandando a Fray Juan a Belalcázar. Pero Fray Juan siempre quiso fundar una Custodia en España, donde se diesen con regular observancia las Reglas de la Religión Seráfica, un tanto decaídas en aquélla época. Obtuvo bula de Inocencio VIII para edificar unos conventos con el título de Custodia de Los Ángeles. Por otra parte, la condesa Doña Teresa Enríquez, cuñada de Fray Juan, obtuvo del mismo Pontífice permiso para. que se desplazasen desde Italia tres religiosos franciscanos, con cuya ayuda y consejo se fundase dicha Custodia.

Fue tan grande la popularidad alcanzada por Fray Juan que la reina Isabel la Católica le brindo ser arzobispo de Toledo, pero él prefirió seguir en la humildad de su Custodia.

El día 11 de mayo de 1.495 murió, fue enterrado en una capilla del convento de los Cinco Mártires de Marruecos, de Belalcázar. Años más tarde se abrió la fosa y se decidió hacer el reparto de reliquias. La cabeza fue dada al convento de Santa María de los Ángeles (Hornachuelos). Al monasterio de Guadalupe se le concedió un dedo y parte del hábito. Santa Clara de la columna recibió la túnica, por ruego de sus religiosas. El resto quedo en Los Cinco Mártires de Marruecos. Pero cuando este último convento perdió el culto, los restos del Venerable Padre pasaron al monasterio de Santa Clara de la Columna, donde actualmente reposan, junto con los restos de sus resobrinos Fray Luis de la Cruz y Fray Antonio de la Cruz, en una arqueta forrada en su interior con raso de flores y por el exterior con terciopelo carmesí, esta arqueta fue construida en 1.674 por mandato del duque de Béjar También en otras arquetas junto a la arqueta del Venerable Fray Juan de la Puebla reposan los restos de Don Alfonso de Sotomayor y Doña Elvira de Zúñiga padres de Fray Juan, sus hermanas fundadoras del convento y algunos miembros de la familia condal.



SOR FELIPA DE LA CRUZ


Felipa de Sotomayor y Castro, hija de Alonso e Isabel, III Condes de Belalcázar y resobrina de Fray Juan de la Puebla. Nació en el castillo de Belalcázar, el 14 de septiembre de 1.509. Cuentan las crónicas que siendo niña, sus padres la llevaban de recorrido por las Iglesias y un día entraron en la del convento de los Cinco Mártires de Marruecos, en Belalcázar, y estaba un religioso leyendo el pasaje sobre la crucifixión de Cristo. La niña atendió con tanto entusiasmo la lección que comenzó a llorar. Asustados sus padres, le preguntaron el motivo de su llanto, a lo que ella contesto: "mis lagrimas son porque mi Señor Jesucristo, tal día como éste estuvo en una cruz, puesto a la vergüenza, enclavado y desnudo, coronado de espinas sin merecerlo, y yo que soy pecadora estoy con este vestido, honesta y abrigada. 

Cuando Felipa tenía 8 años presintió la llamada de Dios y prometió ser religiosa de Santa Clara. Muerta su madre, decidió llevar a cabo su promesa de ser monja, dando cuenta de ello a su padre, quien accedió con sumo agrado, dado que él mismo tenía el propósito de ingresar como religioso de San Francisco ( así lo hizo adoptando el nombre de Fray Alonso de la Cruz).

Felipa tomo el hábito tan solo con diez años de edad y se puso de nombre Sor Felipa de la Cruz. Su etapa de noviciado la pasó dando autentico ejemplo de pobreza y humildad. Le dio los votos de religiosa profesa el venerable Padre Fray Francisco de los Ángeles Quiñones, Provincial de la orden. Sirvió como enfermera, haciendo las labores más bajas del convento, pero así pidió ella que fuese. Muchas veces ayunaba y decía a la abadesa que su ración fuese repartida a los pobres. 

Murió a los 22 años de una penosa enfermedad. A las exequias y entierro asistieron sus hermanos los condes de Belalcázar y duques de Béjar, acompañados de religiosos, nobles y gente llana, quienes decían: " Ha muerto la santa condesa monja", nombre con el que se le conocía en el pueblo, debido a sus grandes virtudes y ejemplar vida.